Lo cierto es que ninguno de mis amantes ha pasado de las cuatro
noches. Los besos ya no me saben a nada, resulta que me he aburrido de carnicería
barata y amaneceres con sabor a humo de tercera mano. Por eso, bueno por eso y
por muchas más cosas, estoy aquí, parada en frente de tu puerta como una
estúpida esperando que me digas que soy la casualidad que estabas esperando,
que nada ha cambiado el presente y que aún podemos dibujar nuestro futuro. Odio,
odio jodidamente dormir sola…

No hay comentarios:
Publicar un comentario