El tiempo pone a cada persona donde le corresponde estar, o
eso dicen, ella quería pensar que sí, que sus caminos se habían alejado el uno
del otro, pero algún día (quién sabe) podrían volver a juntarse. Su versión de
los hechos, la versión de él; y ninguna de las dos verdaderamente incierta.
Sumida en un mar de dudas, acojonada con la toma de decisiones que le
acechaban, se cansó de oportunidades y canibalismo estúpido entre ambos. La
guerra duró poco, las trincheras no sirvieron para evitar los daños
irreversibles que iba causando. Ella sólo quería tranquilidad, él sólo pedía tiempo,
pero no era cuestión de tiempo. Dos almas solitarias buscando sabe dios lo qué,
quien lo iba decir…
Ella no le guardaba rencor, en el fondo sus palabras de odio
y sus desprecios no eran más que la llama que luchaba por mantenerse encendida.
Nadie nunca negó que le quiso y le quería, ella siempre intentó estar a su
lado. Quizás no supo hacer las cosas como él esperaba, pero nunca dejó de
creerle ni de confiar en su amistad. Sólo esperaba que algún día la perdonara
por todo el silencio que nunca fue capaz de romper, por todas las palabras ocultas
en un folio en blanco y todo el cariño que le arrebató durante años.

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